Nos levantamos con la calma del que no tiene nada que hacer, pero el sol ya aprieta de buena mañana y aunque apagamos el abanico porque da un tanto dolor de cabeza, lo volvemos a encender bien rápido. Tranquilamente desayunamos, nos duchamos y vamos a dar un paseo por el hospital. Le hago una ruta hospitalaria a Carla y se queda un poco asombrada de tal precariedad.
Y nos vamos de paseo a conocer Bluefields, o al menos el central. Mirando tiendas, mirando zapatillas deportivas y abanicos (por caro que sea, ha llegado un punto que es indispensable y Cifuentes regresa mañana). Paseando y sudando terminamos con una cervecita helada en el parque haciendo malabares y hablando de todo y de nada. Hora del almuerzo y nos vamos al hospital, quiero que Carla se deleite con tan rico menú deluxe. Compartimos almuerzo con Leti y Carla me suelta un “y esto es lo que comes todos los días?”.
Con la barriga llena y habiendo quedado con Leti de vernos por la tarde nos vamos al cuarto, yo a echarme una siesta Carla a perderse entre sus cuentos y sus historias de nuncaacabar. Pero es que nunca aprenderemos. Me despierto y hacemos una ronda de llamadas, que si Carina, que si Andrea que no agarra el teléfono, que si Aura que no me llores niña, que si mama y Cristina, que si Alexandra y que si finalmente mi princesa. Moi mientras llegó al cuarto y espera apaciblemente mientras intercambia palabras con Carla. Llegó porque le pedí que nos llevase a los Pipitos, ya no más esperar que la Dra Castro haga sus movimientos. Nos lleva a conocer a Zoyla, una mujer de buen ver y mirada amable. Nos invita a entrar en su casa y queda encantada con que vayamos mañana a visitar el centro, hasta nos invita a ir a una salida que a lo mejor se hace el domingo, me apunto! Así pues nos despedimos con un hasta mañana y nos vamos a nuestro lugar de pasar el tiempo, con toñita y malabares pasamos lo poco que queda de la tarde en el parque.
Anochece, Leti ha tenido que ir a dar ambú (respiración asistida, esto es ir apretando una bolsa) de 5 a 7. Quedamos a las 8 en el Luna’s Ranch y Carla decide quedar-se tranquilamente en el cuartito. Cena con Leti, que me ponga al día del pleito con tuvieron con la dueña de su casa. Se le comieron parte de su comida y le robaron cremas y demás que tenía dentro. La vieja que dice que en su casa entra quien ella quiere y no se hace responsable de nada. Me pone al día de un descubrimiento que para mi estaba más que descubierto. Llegó a casa de su mama y miró a su hermana chillando al niño e insultándolo y miró a su mama amenazando al niño con cierto objeto. Dice que ya no tiene a nadie que le cuide al niño, que no lo puede dejar con su familia porque lo maltratan, que no lo puede dejar con su abuela paterna porque a la mínima la llaman para que llegue a buscar al niño (ayer la llamó para que llegase a las 2 a buscarlo, que tenía que ir a misa).
Y empezó su prórroga con su moi. El niño tiene las amígdalas un tanto inflamadas. Es tarde, nos despedimos y no se a qué viene ese tonteo. Mejor llego a mi cuarto y le regalo un buen masaje a Carla. Creo que los muchachos andan un poco escandalizados de vernos a Carla y a mi en sujetadores, pero es que este calor es insoportable.
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