Soy la última en levantarme, total hay que esperar turno para la ducha. La noche ha sido fría y con concierto, concierto de ronquidos. Ahorita sí se mira la casita, una casita de madera bien bonita de color blanco y verde con su terracita y su terreno.
Nos acabamos todos de duchar (sacando agua del pozo y con un balde y una pana claro) y pasamos dejando las mochilas en el puesto para ir a comernos un buen desayuno de huevos con tomate, pan y café con leche.
Llegó un niño de 6 meses bastante grave al puesto. Nos urgimos en subir a sacar el VIP y el cable antena-vip. Nos urgimos en recoger todo y a las 9:30 estamos montados en la panga para el viaje de vuelta. Esta vez es otro panguero el que maneja y ni un tronco nos comemos y mucho más rápido viajamos. Yo aprovecho el viaje para sacarme los muchos pelos que me dejó esa salvaje, aunque sólo de las piernas, los muslos ya es demasiado y me agarra dolor de espalda. Por cierto que tengo las piernas llenas de ronchas rojas de las quemaduras que me hizo la cera demasiado caliente.
Como a las 12:30 ya llegábamos al muelle donde nos esperaba la Dra López. Allí esperamos a que la ambulancia fuese a traer al niño, a su mama y a otro hombre que tenía el brazo fracturado.
Como a la 1:30 iba a pedir comida porfavor ala cocina, allí estaba Moisés. Que me pidió ayuda con las matemáticas. Dejame duchar y ordenar todo el material. Y saliendo de la ducha allí estaba ya platicando con la Nelly. No tenía ganas de oír a nadie y él que no paraba de platicar, y como la confianza da asco me levanté y me fui a la habitación. Al cabo de un rato llegó, con tono más bajo pero al final ya deseaba que se marchase y como no hacen falta palabras, él entendió. La verdad es que el findesemana me agotó mental y físicamente, tanto por el trabajo como por la compañía. Una que a veces se hace separatista y se cansa de según qué gente y según qué actitudes sobrecatuadas.
Pero bueno, voy a la biblioteca y desenchufo el servidor (que es el que da problemas) para tener internet en el consorcio. Llamo a la Leti y me dice que vaya a visitarla.
Así que taxi para Pancasán donde cenamos una sopa de esas de espaguetis instantánea, Leti me cuenta qué tal el bautizo y poca cosa más. Dibujos animados, jugar con Ethan, cuidar de Leti y descansar. A las 9 para la casa y a dormir como una plancha. Carla me escribió, que llega a Managua el martes al mediodía, perfecto.
Por cierto, tengo la mitad de los muslos absolutamente abrasados. En la bahía no me cubrí las piernas y así se quedaron, con una limpia recta a mitad del muslo y hasta la rodilla todo rojo.
PD: El niño del traslado murió esta madrugada. La mama tenía 6 días de tenerlo en la casa en ese estado, llegó completamente deshidratado y con problemas respiratorios