Buenos días Bluefields! Son las seis de la mañana y empieza la semana de trabajo. No hay mucho que contar hoy, sólo que avanzamos bastante con el cableado. Bueno más bien avanzaron los chicos mientras Lorena y yo nos moríamos de asco esperando que halaran el cable hacía abajo.
Cabe destacar que me corté el dedo con la navaja suiza arreglando una canaleta. Pero es lo bueno que tiene trabajar en un hospital, fui al puesto de enfermería y dije: enfermera me puede curar? Y no se porqué a Lorena le hizo mucha gracia… Nos trajeron tortillas de maíz para desayunar. Yo intenté no comer tantas como hubiese querido porque digamos que esta mañana comprobé que el coco tiene efectos laxantes…Se controló durante el resto del día, tranquilícense. También cabría destacar que me cargué un cacho de techo intentando perforarlo para pasar el cable, aunque no fui la única…Lorena me siguió. Eso sin contar a Moiséselbruto que se va cargando pedazos de techo.
Una cosa sorprendente es que aquí los médicos no se quejan de que estemos por ahí pasando como pornuestracasa y haciendo ruido y ensuciándolo todo, qué diferencia con nuestra Espanya que cuando vienen los electricistas en la oficina a arreglarnos algo no paramos de quejarnos.
Por la mañana terminamos de cablear la zona 2 y por la tarde tiramos los cables 1.1.10, 1.1.9 y 1.1.8, pusimos todas las canaletas excepto las de fisio, el auditorio y epidemología, decidimos como montar la red de la biblioteca y ya a descansar.
Hablé con la dra de lo del cuarto, dijo que estaban mirando lo de los cuartos del consorcio, si lo tienen en mente ya se lo dejo en sus manos (aunque le repito que si no puede ser, me busco un cuarto para mí sin problemas). También me dice que no me va a dejar aquí por Semana Santa y me invita a ir con su familia al Pacífico, y yo contentísima que me quedo. Es increíble lo bien que nos tratan y lo atentos que son, y lo mucho que se desviven por acogernos y mostrarnos toda su cultura. Entre las doctoras de la cúpula hablan sobre la noche del jueves y discuten sobre donde llevarnos a bailar, sí, al fin! Mi cuerpo pide fiesta!
Reflexionando, de hecho, fue un día de buenas noticias. Moisés me dijo que el sábado había ido a clase y que el trabajillo lo había dejado para el domingo, me dibuja una sonrisa de buen día. Ya para el findedía gran charla post-trabajacional con él, de confesiones, de cotilleos, de corazones que se salían del pecho, de curiosidades, de celos y envidias, de canciones de adiós cantadas bajo la luna, de poesías y almas románticas, de fidelidades imposibles, de cosas comunes y al fin y al cabo, de sinceridades.
Y me resurge una conversación que tuvimos a raíz de un: “pero en verdad no son tan pobres, viven bien”. Sí claro, viven bien comparados con los negros africanos sedientos y llenados de plagas importadas por nosotros por no decir del sida. Pero díganme de una casa de dos doctores sin agua corriente, de una finca en medio de la selva sin mujeres ni agua corriente tampoco, con letrina, sin camas y con hamacas. De calles tan mal asfaltadas que no hace falta poner baches postizos, de niños descalzos corriendo entre metros de orilla de deshechos y excrementos. Y no digo que vivan mal ellos o mal nosotros por nuestra sociedad opulenta. Digo yo que hay ciertos placeres y comodidades de las que podemos prescindir durante unos días pero sin las que no quisiéramos vivir. Digo yo también que nos hemos codeado con subdirectores, con doctores, con empresarios y algún que otro asalariado; no me digan que algo alejados de realidad general estarán.
Y para comer algo, aunque yo la verdad no tenía hambre, nos vamos donde Doña Arlen donde nos encontramos a Carlos (el hijo de Don Carlos, el dueño de la finca del sábado) y se nos une con sus mil historias y sus palabras tan bien pronunciadas en inglés americano. Por cierto, que yendo para casa (porque Mateu se caga y tiene que ir primero a casa a dejar la mochila y quedarse casi en calzoncillos, por miedo a que le roben, antes de ir a cenar fuera) Albert iba sentado encima de la furgoneta y una rama importante digamos que le repeinó y lo dejó bien mojado. No les hablo del tiempo porque aparte de que hace calor, tanto puede diluviar durante 15 minutos como salir el sol al cabo de nada. Sé que lo repito mucho pero no deja de sorprenderme.
Finalmente Lorena y Albert no irán a Corn Island. Aunque tentaba mucho, hay un compromiso de todo lo que nos están ofreciendo y organizando acá y se quedan hasta el viernes. Así que Mateu se queda también sin ir y mañana por la mañana iremos a reservar los billetes para los 3 a Managua. Desde la conversación de ayer sobre la parte del proyecto del que él no ha hecho nada y que quiere documentar nosécomo, está como más fino, me trae sin cuidado XD. El señorito sigue en su tónica de no trabajar demasiado…
Habiendo leído un bonito relato con gusto de café, con e-mails con ganas recibidos, con tu antología en los oídos me despido y me voy recién duchadita a la cama.
Un beso y una flor.
1 comentario:
jejej
que consti que el comentari que t'he deixat a la foto que mostra el desperfecte del fals sostre és anterior a aquest. però repeteixo que tens un perill... jejeje
un petó bonica
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